¡Viva la Edad de Oro!

Cuando iniciaron las restricciones por Pandemia, una de las cosas que tuvimos que aprender fue a hacer las transacciones bancarias en línea, para evitar ir a los bancos, cuidándonos así del contagio y a la vez redimiendo el tiempo.


Sin embargo, cuando por alguna razón específica he tenido que movilizarme al banco, me ha sorprendido ver a personas mayores, haciendo fila para ser atendidos. Es natural pensar que ellos no son nada, o casi nada tecnológicos y que, por supuesto no podrían hacer sus transacciones en línea, razón por la cual se ven obligados a presentarse físicamente en el lugar.


De igual manera, todos comenzamos a hacer los pedidos del supermercado vía whatsapp, con la facilidad de que nos llegaba el producto a la casa, el mismo día. Lo cual nos ahorraba tiempo y el trámite de colocar la compra en la carreta, sacarla para colocarla en la banda de la caja, luego embolsarla y colocarla otra vez en la carreta, para llevarla hasta el carro. Al llegar a casa, bajarla de nuevo del auto.


Hasta que un día me percaté de que, para los adultos mayores, en general, ir al banco o ir al supermercado, constituye un paseo, donde se encuentran a personas conocidas o amigos. Es allí donde hacen nuevos amigos y se enteran de las novedades de la ciudad.


Cuando una persona ya está en la edad madura, y no ejerce una actividad constante o no tiene mayores responsabilidades laborales, necesita tener un entretenimiento sano, o algo en qué ocuparse o en qué invertir el tiempo, para sentirse útil.


Para ellos es gratificante caminar hasta el puesto del mercado, verificar por sí mismos, la calidad de la fruta o la verdura, antes de comprarla. A ellos no les preocupa tanto, tener que esperar largo tiempo en la fila del banco, ni les molesta la ineficiencia de la cajera; quizás entre más se tarde, será mejor.


Las personas de la tercera edad, que ya están retiradas, sueñan cada noche con lo que van a hacer al día siguiente, lo cual podría perfectamente ser una rutina diaria. Ellos no tienen interés alguno en usar la tecnología o métodos en línea, porque saben perfectamente que los enriquecen mucho más, las relaciones interpersonales, las charlas cotidianas, compartir las recetas de cocina, o contar las historias y aventuras sobre los nietos.


Yo soy del gremio de la tercera edad, hace ratos, pero aún no me ha llegado la hora de querer volver a hacer filas en los bancos para encontrarme a los conocidos de la ciudad. Esto porque todavía tengo motivaciones y trabajo que me mantienen activa y ocupada, y además me conservan viva y con salud. ¡Viva la edad de oro!

"Las personas de la tercera edad, que ya están retiradas, sueñan cada noche con lo que van a hacer al día siguiente, lo cual podría perfectamente ser una rutina diaria."

70 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo