Viernes, 8 de junio de 1984

Era un día viernes, 8 de junio de 1984, Rigoberto saldría de trabajar a las 3:00 p.m., iría a su casa en El Progreso, para luego ir a La Lima, donde Emma lo esperaba, para algo importante. Emma por su lado, dejaría la Farmacia en manos del personal, para esperar en su nueva casa, de la Zona Americana de La Lima, a sus padres que viajaban desde Choluteca, en el sur de Honduras.


Emma lucía un vestido de seda color perla, hasta las rodillas, con mangas largas. Su rubia cabellera había sido delicadamente peinada en forma de trenza que rodeaba su cabeza. Ella había preparado todo para una cena íntima en familia. Aunque Emma estaba nerviosa, tenía dentro de sí una mezcla de ansiedad y felicidad.


La nueva casa sería inaugurada por fin ese día, después de muchos problemas y vicisitudes, allí vivirían Emma y sus tres hijos. Lo que nadie sabía, excepto Rigoberto y Emma, es que esa tarde, también ellos se casarían delante del Secretario Municipal y dos testigos. Sería una sorpresa para los padres de ambos y por supuesto para los hijos de ella, también. Y que sorpresa fue, nada agradable por cierto. Los padres de Rigoberto no asistieron a su boda.


Nadie les auguraba un buen futuro, los pronósticos eran negativos y desalentadores. La realidad demostraba que todos tenían razón y que esa relación ahora legalizada, no duraría mucho. Emma comenzó a enfermarse por la presión bajo la cual estaba viviendo. Lo que nadie se esperaba es que muy pronto iba a ocurrir un incidente determinante, que cambiaría el rumbo de las cosas, para alinear sus vidas.


En septiembre de ese mismo año 1984, Emma tuvo un encuentro genuino con el Señor Jesucristo, quien la salvó, la sanó y la restauró. Su conversión tuvo un impacto en toda la familia y sus siguientes generaciones. Vale la pena conocer los procesos divinos y los cambios ocurridos, lo cual podrías hacer leyendo los libros escritos por ella y publicados por PROMUNA. Este pasado martes 8 de junio, Rigoberto y Emma celebraron 37 años de estar casados y unidos.


¿Preguntas que si ha sido fácil? No, nada fácil, pero lo importante es que ambos saben que Dios va delante de ellos, que así como Él abrió camino para que sobrepasaran sus diferencias, seguirá abriendo paso para que vivan juntos en armonía, cumpliendo el diseño y propósito de Dios en su hogar, en su familia, en su ministerio y demás.


Quien te escribe es Emma, la protagonista de la historia.

Rigoberto y Emma Sosa

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