Una Oferta

En estos días se me presentó la necesidad de buscar un vuelo hacia el Cono Sur, en fechas específicas, debido a un Congreso al que debía asistir. Justamente se trataba de las fechas en que los precios de los boletos se elevan de manera exorbitante, debido a que, en el sur de América, es época de verano, tiempo de pasear y vacacionar.


Finalmente, después de varios días en ardua búsqueda, encontré unos boletos a través de una empresa de internet, cuyo precio estaba razonable, considerando lo elevados que estaban en todas las aerolíneas. Finalmente decidimos comprarlos, procesamos la compra, pusimos la tarjeta de crédito; pero después de un buen rato, me percaté que no había sido realizado el cargo. Lo intenté de nuevo, en otra empresa similar y afín, pero ocurrió exactamente lo mismo.


Varias horas más tarde, recibimos un correo de la segunda empresa, informando que la Aerolínea había subido el precio y que lamentaban no poder vendernos los boletos en el valor que en principio habían ofrecido; pero que, si aceptábamos el alza del precio, lo procesarían con gusto.


A la mañana siguiente, recibí un correo de la primera empresa, diciéndome lo mismo. Me daban la opción de aceptar el incremento, para poder expedir el boleto. Cuando leí los comentarios de los clientes, en varias ocasiones, ellos mencionaban acerca de esa misma situación de cambio en precios al último momento, lo cual les había ocurrido a ellos también.

Me he quedado meditando y preguntándome, ¿por qué las empresas tienen que usar estos métodos tan engañosos para atrapar incautos necesitados? ¿Será que los clientes mismos, al aceptar este sistema como algo normal, han dado pie para que persistan en ello?


Cuando yo estaba en el proceso de compra, ingresé a la opción de selección de asientos, pero me encontré con dos problemas, uno era que los únicos asientos disponibles, eran los dos de en medio de una fila de cuatro. Y lo otro, había que pagar otros tantos dólares para elegir un asiento entre muchos, que no eran mi opción. Además, si deseaba llevar una maleta, y era obvio que sí, debería de pagar otros dólares más. En resumen, la supuesta oferta, no lo era para nada.


Anhelo ver llegar el día en que lo ofrecido sea fidedigno, día en que desparezcan las agendas escondidas y ese tipo de comercio sea claro e íntegro, como si estuviéramos en Japón o en Finlandia. Que llegue el día en que también los que venden no pidan un precio, esperando que les regateen, sino que pidan lo justo y correcto desde el principio.


Ese día llegará, cuando haya temor de Dios en el corazón de ellos. Entonces todo será diferente. Entonces, el si será si, y el no será no.

"Anhelo ver llegar el día en que lo ofrecido sea fidedigno, día en que desparezcan las agendas escondidas y ese tipo de comercio sea claro e íntegro."

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