Un Viaje durante el Feriado Morazánico

En los días del Feriado Morazánico, estábamos decididos a quedarnos en casa, para descansar. Sin embargo, sabemos que cuando hay niños pequeños, es difícil descansar. No lo digo por mí, sino por una de nuestras hijas, quien junto a su esposo tienen tres niños pequeños, aun. Debido a que la inundación ETA acabó con su carro, no tienen un vehículo todavía. De manera que hablé con mi esposo y en acuerdo les ofrecimos a ellos, llevarlos de paseo a un lugar donde no estuviera tan congestionado. Mi yerno decidió quedarse para avanzar en su trabajo, que tenía acumulado.


Ellos estaban listos muy puntualmente, a la hora que acordamos que pasaríamos a recogerlos. Después de subir ellos al auto, mi esposo me hizo la observación que necesitábamos ponerle combustible al carro. Cuando ya estábamos en carretera, él entró a la primera gasolinera que encontramos en el camino, en ruta hacia El Progreso. Ya estacionados frente a la bomba, él bajó el vidrio de su ventana y le indicó a la señora que nos atendía, que le colocara mil lempiras de combustible.


Seguimos nuestro camino, pero el carro comenzó a hacer movimientos bruscos y a despedir un humo blanco por el escape. Le dije a mi esposo, seguramente le colocaron gasolina, siendo que el carro funciona con Diésel, eso era terrible.


Mi esposo viró para volver a la gasolinera y preguntarle a la señora que nos atendió, qué tipo de combustible había puesto en el carro. Ella muy nerviosa le respondió: Lo que usted me dijo, le puse Gasolina Súper. Mi esposo nunca le dijo que le pusiera gasolina, pero además, al abrir la puertecita sobre el tapón del combustible, dice “Diésel” en letras muy visibles.


Allí comenzó la odisea, era necesario llamar a una grúa que llevara el carro a nuestra casa, ya que los talleres no estaban laborando durante el feriado. Luego decidir qué hacer con los niños emocionados por su paseo. Gracias a Dios nuestro hijo y nuera nos prestaron su carro para seguir con el paseo. Nuestro otro hijo y yerno, se quedaron a esperar a la grúa.


La broma salió cara, obviamente todos decían que deberíamos cobrarle a la gasolinera todo lo perdido o gastado. Mi esposo y yo pensamos que la empresa haría responsable a la empleada, definitivamente fue su error. Sin embargo, era casi seguro que la iban a despedir o retenerle su salario por algún tiempo. Quizás habría sido una injusticia de nuestra parte.


Estamos agradecidos con nuestro Dios porque ya el carro salió del taller y está funcionando perfectamente, pues pudo haberse dañado el motor. Dios es Bueno y nos proveerá para reparar el daño. Algo aprendimos de todo esto.


"Estamos agradecidos con nuestro Dios porque ya el carro salió del taller y está funcionando perfectamente."

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