Conocer el Amor de Dios

Hay situaciones en la vida que son muy difíciles de superar, sobre todo cuando se trata de relaciones emocionales o dependencias sentimentales que se rompen.


Hace muchísimos años, mi bisabuelo, quien llegó de Wales por barco a Centro América, se estableció en mi ciudad natal, Choluteca, Honduras. Era un hombre joven y fuerte, ingeniero eléctrico, que trabajaba en las minas del sur, como en una planta de hielo y estableció el primer cine en la ciudad, cine mudo, por supuesto.


A los treinta y cinco años de edad, falleció envenenado, por un supuesto error farmacéutico. Mi bisabuela no pudo superar semejante trauma, perdiendo el sentido de la audición para siempre, y quedando fuera de razón por algún tiempo.


Ella era una extranjera en tierra desconocida y hostil, donde los gobernantes de la ciudad querían quedarse con sus empresas. Su vida de allí en adelante no fue nada fácil, y ella desarrolló mucha dureza por el dolor escondido, y por tener que enfrentar un mundo de varones agresivos en su contra.


Tengo una hija adoptiva, quien salió de nuestra casa, el día que se casó con un extranjero, yéndose a vivir al país de él. Procrearon tres hijos, un varón mayor y dos nenas gemelas, después. Servían al Señor porque ella fue llamada para eso. Su esposo era el proveedor natural del hogar, hasta que un día enfermó de dengue hemorrágico y estando hospitalizado, pasó a la presencia del Señor.


Mi hija era una extranjera en un país un tanto cerrado. Ella no tenía estudios ni un oficio, lo único que sabía hacer con excelencia era servir a Dios. Obviamente era una excelente ama de casa y una madre cuidadosa. No era fácil con tres pequeños y sin un ingreso. Las circunstancias la forzaron a tomar decisiones, como aprender a manejar, vender el autobús que su esposo administraba, para comprarse un carro familiar, de segunda, y otras cosas más.


La opinión de todos era que ella debería volver a su tierra natal, pero por dirección de Dios decidió quedarse, lo cual era más complicado. Han pasado varios años, hemos visto cómo Dios la ha prosperado y cómo ella ha logrado salir de la nube oscura que por un tiempo la envolvió. Hoy día, nadie pensaría que ella es una viuda, porque realmente, ella no se siente como tal.


¿Cuál es la diferencia entre un caso y el otro? Conocer el amor de Dios y depender de Él en todo y para todo. A veces esas situaciones, tan dolorosos e inesperadas, son el catalizador para que conozcamos profundamente a Aquel que nos ama sin condición ni reserva. Vale la pena amarlo con todo el corazón y ser amados por Él.

"A veces esas situaciones, tan dolorosos e inesperadas, son el catalizador para que conozcamos profundamente a Aquel que nos ama sin condición ni reserva."

145 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo