Brecha Generacional

Actualizado: 13 abr

Hace algún tiempo, por allá del año 2000, mi esposo y yo, solíamos viajar con nuestras dos hijas menores a los Estados Unidos, en época de vacaciones. Muchas veces nuestro vuelo estaba destinado para aterrizar en la ciudad de Miami, para luego rentar un auto, y así recorrer diferentes estados. Era muy interesante tener que buscar las rutas en Google Maps, para imprimir así los mapas y las direcciones a seguir. Yo era la Copiloto, quien le iba diciendo a mi esposo, cuál ruta tomar o donde salirnos en la autopista.


Cada día era una jornada interesante y un poco estresante, pero siempre salíamos victoriosos. Cuando algunas veces nos extraviábamos, mi esposo decía: “nunca nos perdemos, sólo andamos conociendo”. De esa forma, nos volvimos especialistas en leer y seguir mapas. Tiempo después surgieron los aparatos “Garmin”, donde se colocaba la dirección o meta, para que el aparato nos indicara la ruta y cómo llegar. Entonces nos actualizamos un poco. Un corto tiempo después, se integró al aparato, la voz de una persona que nos fuera hablando y dando direcciones. Algunas de las voces femeninas, sobre todo de españolas, sonaban como a regaño. Era muy interesante experimentar que, a veces esa voz nos alteraba tanto, que terminábamos discutiendo nosotros, los que íbamos en el auto.


Pero ya después, los teléfonos celulares incorporaron la función de GPS, teniendo acceso a Google Maps satelital o a Waze. Eso por supuesto nos simplificó la vida, aunque muchas veces el GPS nos ha llevado dando varias vueltas para volver al lugar de origen.


Lo que quiero compartirles aquí es que, nosotros, los que nacimos en los cincuentas, hemos tenido el gran privilegio de conocer los métodos originales y rudimentarios, e ir acompañando a la tecnología en sus avances paulatinos, o a veces acelerados. Nosotros los “Baby Boomers”, los de la generación nacida entre 1946 y 1964, hemos tenido oportunidades increíbles, que otros no tuvieron.


El secreto de ser privilegiados consiste en que no nos hayamos quedado estancados con los métodos de antaño, sino que hayamos ido evolucionando con el avance de la tecnología. Los que se bloquearon, se estancaron. Pero, los que tomamos el desafío de aprender cada día, aunque nuestro cerebro haya tenido que esforzarse más, somos muy afortunados y hoy podemos interactuar, tanto con los mayores, como con los más jóvenes. Hemos logrado derribar las barreras o la brecha generacional, o de edad. Abramos nuestra mente y nuestro corazón para aprender lo nuevo, sin desechar lo añejo.

"Abramos nuestra mente y nuestro corazón para aprender lo nuevo, sin desechar lo añejo."

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