Torre de Oración

Hace muchos años, por allá de 1998, el Señor nos proveyó un terreno grande para edificar las instalaciones del Ministerio, a través del cual le servimos. El Señor me hizo saber que lo primero que debería edificar, era una torre de oración. Lo que Dios quería enseñarme era a depender totalmente de Él, por eso nos entregaba un espacio donde pudiéramos entrar con libertad para exaltarle y presentarle nuestras peticiones.


La nueva torre se construyó de tres pisos, o más bien, dos pisos y el torreón elevado, cuyas gradas para subir, son muy empinadas, y casi nadie sube allá regularmente. En la primera planta se encuentra un casillero para dejar los zapatos, mientras uno sube descalzo, para evitar el ruido y el sucio en el piso donde algunos se postran y ponen su rostro.


Una de las instrucciones de parte del Señor fue que, todo el liderazgo de nuestro Ministerio, debería acudir a orar en esa torre, cada sábado a las 6:00 a.m. Desde entonces ha sido una ordenanza que Él no ha cambiado, ni cancelado. Hemos sido testigos de cómo Dios ha cambiado circunstancias, ha respondido peticiones, ha soltado provisiones detenidas y mucho más.


Aunque muchos son los que dicen que llegarán cada sábado para estar con el Señor y con nosotros, el cumplimiento ha sido difícil. Sin embargo, un día de estos, una líder de casa me compartió que el Señor le había hecho saber que era transgresión el no asistir a la convocatoria.


En estos días recientes, el sábado al llegar a la torre, me asombré al ver el casillero casi lleno de zapatos. Me alegré mucho, pensando que encontraría lleno el segundo piso, con nuestros líderes. Para mi sorpresa, al subir, me encontré con unos misioneros que nos visitan de Luisiana. Ellos estaban aprovechando el lugar, el ambiente espiritual y demás.


Muchas veces cuando tenemos algo a nuestro alcance, lo damos por sentado y no lo valoramos, ni lo aprovechamos. Sin embargo, aquellos que no lo tienen lo desean, lo valoran; y cuando lo tienen por pocos días, lo aprovechan.


Espero que no tengamos que perder algo para extrañarlo y valorarlo. Esto aplica a la salud, y aun se refiere a las personas que nos aman y a muchas cosas más. Tomemos ventaja de todo aquello que Dios nos ha dado y ha puesto a nuestro servicio, atesorémoslo hoy, mientras está con nosotros.

"Tomemos ventaja de todo aquello que Dios nos ha dado y ha puesto a nuestro servicio, atesorémoslo hoy, mientras está con nosotros. "

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