top of page

Gobierno y Educación

De alguna forma, casi todos los países de Latinoamérica han ido poco a poco cayendo bajo un gobierno de izquierda o socialista en alguna de sus variantes. Nuestro país, Honduras, no es la excepción. Uno se pregunta ¿por qué?, la respuesta es que previo a ello, quizás la autoridad era ejercida por un gobierno de ultra derecha que provocó el resentimiento del pueblo. O sea, la elección de los gobiernos actuales de Latinoamérica, ocurrió libre y voluntariamente como una reacción del malestar que sufría la nación.


Probablemente el dolor y la inconformidad eran tan fuertes, que nadie se detuvo a pensar lo que acarrearía elegir un gobierno que tuviera una agenda anti Dios. Los principios espirituales y los valores morales están ausentes, cuando se establecen leyes que favorecen el aborto; o cuando se brinda enseñanza a nuestros niños, de educación sexual que promueve situaciones contrarias a la manera como Dios creó al varón y a la mujer, con sus características, funciones y roles respectivos.


Uno se preguntaría y con justa razón: ¿Tiene derecho el gobierno de tomar decisiones acerca de la forma como mis hijos deben ser enseñados en cuanto a sexualidad? ¿Deberían las autoridades de educación imponer libros de texto y ejercer una manera de educar, que es contraria a los principios espirituales que creemos y en los cuales nos fundamentamos?


Hay algo que nunca podrán quitarnos y arrancarnos y es el amor a Dios y nuestra fe viva en el corazón. Debemos seguir amando apasionadamente a nuestro Señor, porque eso provoca un cambio en el entorno nuestro. Debemos seguir sembrando en el necesitado y debemos estar pendientes de los que carecen de muchas cosas, apoyándoles mientras esté en nuestras posibilidades. De alguna forma, tratemos de mitigar el dolor y las carencias de ellos.


Sembremos la Palabra del Señor donde quiera que vayamos, compartamos el Evangelio del Reino y manifestemoslo alrededor nuestro y aún con los que están lejos. Quizás todavía estemos a tiempo de prevenir males peores. Intentemos detener un caos mayor, haciendo la justicia de Dios en la tierra. La justicia divina tiene que ver con dar de comer al hambriento, con vestir al desnudo, con amparar al huérfano y a la viuda, atender y recibir al extranjero.


No nos cansemos de hacer el bien, no miremos a los que hacen el mal, sino que actuemos de acuerdo a la Palabra del Señor, bendiciendo a todos, porque nuestro Señor hace llover sobre buenos y malos, sobre justos e injustos. Él es nuestro ejemplo a seguir.

"No nos cansemos de hacer el bien, no miremos a los que hacen el mal, sino que actuemos de acuerdo a la Palabra del Señor, bendiciendo a todos, porque nuestro Señor hace llover sobre buenos y malos, sobre justos e injustos. "

39 visualizaciones0 comentarios

Entradas recientes

Ver todo

Comments


bottom of page